Diferenciar tu empresa de la competencia

Comenzar con nuestra propia empresa puede ser un deporte de riesgo y, por eso, que para permanecer tienes que saber diferenciar tu producto. No importa que seas una pyme, una startup o un pequeño comercio, descubrir ese porqué que hará que los clientes te escojan a ti frente al resto de la competencia es lo primordial.

Marcar la diferencia. Es el objetivo de miles de empresas que nacen cada año pero que muy pocas logran obtener. Existen diferentes caracterizaciones de diferenciación; una principal que se rige por tres conceptos muy básicos y a la vez muy difíciles de alcanzar, y otra más general que engloba características más asequibles pero menos efectivas. Veamos las diferentes maneras de diferenciar una empresa para atraer más clientes potenciales.

¿Cómo logramos diferenciarnos de las otras empresas?

Existen tres pilares imprescindibles que, si se adquieren, serán sinónimo de éxito en tu organización. Son estrategias que se deberán trabajar a conciencia y, conservar para conseguir un público fiel a nuestra marca.

  • Precio: Este es el elemento de diferenciación preferido por los españoles. Muchos quieren competir con el precio pero esto tiene un coste muy alto que no todas las empresas pueden soportar. Hay que hacer un estudio de mercado porque si lanzas un producto barato, pero alguien lo ofrece al mismo precio y encima de más calidad, todo tu esfuerzo no habrá servido para nada.Por desgracia, normalmente son las grandes empresas consolidadas o aquellas que realmente han conseguido una estrategia de reducción de costes muy eficaz, quienes se pueden permitirse escoger el precio como elemento diferenciador.
  • Ser único: La gallina de los huevos de oro, una idea nueva, innovadora y que no se haya visto nunca. Algo muy difícil pero no imposible. Si tienes una idea que resuelva una necesidad y que no exista en el mercado, estás de enhorabuena porque es algo que muy pocos logran encontrar.Debemos recalcar la importancia de crear algo único, pero que sea necesario. Los estudios de mercado muchas veces están falseados o incluyen respuestas condicionadas, es decir, los encuestados dicen lo que creen que necesitas no lo que necesitan realmente. Por eso, hay que saber indagar en las necesidades reales para no invertir en algo sin futuro.
  • Ser el mejor: El más difícil todavía, conseguir una calidad tan buena que ni el precio ni tener un concepto único, sean importantes para el cliente. El problema es que ya suele haber líderes de mercado de casi todos los sectores, por lo que tendrás que ponerte a su altura; competir bajo sus normas, sus precios y tener todo lo que ellos tienen.